dilluns, 2 març de 2015

Estable




Un dels símptomes que evidencia que una relació de parella s'estabilitza arriba quan li dius «T'importa que follem demà de matí, que ara mateix estic fet pols?» i ell et besa, s'apega a la teua esquena i amaga el nas en el teu coll sense protestar.

Òbric parèntesi. No és cap secret que ja sóc vell. Tanque parèntesi.

Això, però, no m'impedeix compensar per eixes nit en les quals estic massa cansat per a fer res, i este divendres de vesprada, quan el meu xic es va deixar caure per casa, no li vaig donar temps a traure's la jaqueta.

El vaig besar, a la boca, a la galta i al coll, i el vaig prémer amb força fins que vaig notar la seua erecció (i ell la meua). Li vaig fotre les mans per dins de la samarreta i li vaig tocar els mugrons i vaig baixar fins l'elàstic dels calçotets.

El vaig arrossegar pel corredor fins el dormitori i el vaig desvestir. A poc a poc: primer la jaqueta i el jersei i després li vaig desbotonar la camisa. Ell volia intervindre, però li vaig dir que no, que era el meu torn.

Vam follar i ens vam quedar al llit fins que es va fer hora de sopar, perquè no hi ha res com canviar els horaris per evitar la monotonia.



dimecres, 25 febrer de 2015

Episodio Piloto #23




La realidad

Tengo que empezar reconociendo que no sé qué hace que una serie funcione. O mejor dicho: qué hace que una serie sea buena y funcione. Supongo que para que una serie triunfe, en una época en la que aparecen series cada día, deben darse muchas circunstancias y casualidades: un buen guión, un buen reparto, un buen momento para estrenarla. Como digo, no lo sé.

Es mucho más fácil saber cuándo una serie funciona y cuando no que saber por qué lo hace. Pondremos dos ejemplos: recientemente descubrí Borgen, una serie danesa que nos cuenta el día a día de la gestión política en una democracia seria.

Borgen relata la conformación de un gobierno de coalición, las vicisitudes de la tramitación parlamentaria de las leyes, los pasillos y los recovecos de la política, las tensiones entre la realpolitik y los programas electorales o el desgaste personal de los servidores públicos. Todo ello bien narrado, bien interpretado, en definitiva, bien hecho.

Y luego, en el otro lado, tenemos The Strain, que estrenó ayer Cuatro. Una serie que trata de todo en general: hay nazis mutantes, hay una epidemia, hay monstruos, hay gente que muere, hay un viejo judío con una espada mágica y hay un padre que, en medio de un inmediato apocalipsis, lucha contra la epidemia y los nazis mutantes y, al mismo tiempo, por conseguir la custodia de su repelente hijo. Todo ello mal narrado, mal interpretado, en definitiva, mal hecho.

Lo más curioso es que para el espectador ibérico las tramas políticas de Borgen, por su seriedad, contundencia y sentido democrático, resultarán muchos menos verosímiles que los nazis mutantes de The Strain.

Así de idiotas y descreídos nos han dejado algunos.


Columna publicada en Levante-EMV, el 4 de febrer de 2015

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dimarts, 17 febrer de 2015

Afición



TESTIMONI 1

«Es cierto que cuando me puse a torear iba bastante bebido, pero es que soy de una peña y tengo mucha afición.»

«Llevaba unas cuantas cazallas en el cuerpo, sabe usted, y cuando la vaca me pegó un revolcón me enfadé. Por eso cogí el garrote y le pegué al animal en la cabeza, pero mi intención nunca fue romperle un cuerno.»

«Sí, también le pegué a la segunda y a la tercera vaca. Ellas no me habían hecho nada, pero todavía me duraba el enfado por el revolcón que me había dado la primera.»

TESTIMONI 2

«Soy el ganadero y propietario de las vacas, pero ese señor por el que usted me pregunta no trabaja para mí. Como tiene afición le dejo que me ayude con los animales.»

«No, perdone, pero yo no sé si tiene alguna minusvalía, porque no trabaja para mí. Sólo me ayuda con las reses.»

«¿Una minusvalía psíquica del 70%? Pues no lo parece.»

«Mire, abogado, yo no sé si dejar a cargo de los animales a una persona con una minusvalía es correcto a no. Lo hago porque a él le viene bien para despejarse y porque tiene afición.»

«Sí, mis reses suelen rondar los 400 kilos de peso y por supuesto que tienen dos cuernos.»

TESTIMONI 3

«Cuando pasó eso dejaban entrar gaiatos en la plaza. Los festeros y la gente del pueblo siempre venían con ellos. Es por afición, pero creo que ahora está prohibido.»

«Un gaiato es como un garrote, señoría, pero no, no es un arma.»

«Sí, claro, en la plaza se puede beber. Hay un bar.»

TESTIMONI 4

«Llegar hasta la ambulancia no fue fácil. Había mucha gente y todos estaban bastante bebidos.»

«En ese momento yo sólo sabía que mi amigo sangraba por la cabeza. Fue luego cuando me dijeron que le habían pegado.»

«No, él no había hecho nada para provocar. Es sólo que tiene mucha afición.»

dimarts, 10 febrer de 2015

Episodio Piloto #14




Sin señal

Un amigo que trabajaba en Canal 9 me llamó a los pocos días de la visita del papa a Valencia y me contó que habían llegado al extremo de manipular la previsión meteorológica: “A pesar de que estábamos en alerta teníamos prohibido hacer referencia a las altas temperaturas por si la gente se quedaba en casa y no venía a ver al viejo”. A este punto de degradación llevó el PP la televisión pública de los valencianos.

El 29 de noviembre del año pasado Fabra decidió cerrar la radio y la televisión públicas en una noche-madrugada-mañana esperpéntica que se convirtió en el principio de su larga pero constante inmolación política y, coincidiendo con el aniversario de este desastre democrático, TV3 estrenó en 30 minuts un reportaje realizado por ecs!trabajadores de Burjassot en el que se mezclaba un poco de todo y en el que se hacía cierta autocrítica. Mira, más vale tarde que nunca.

La noche del cierre de Canal 9 fue la noche, cosas de la vida, que más tiempo vi aquella cadena porque, como me pasó a mí, muchos valencianos habíamos dejado de sentir la RTVV como nuestra. Por la burda manipulación y por la programación de mierda.

La noche del cierre, sin embargo, me emocioné y me indigné porque me estaban robando algo que aunque ya no sentía como mío sabía que seguía siéndolo y porque entendía que mi desapego (provocado por ellos) no les daba derecho a hacer aquello. Pero si soy sincero también me reí. Me reí con Paco Telefunken que, sin ser ni una cosa ni la otra, pasó de villano a héroe en unas horas, y con Manu Ríos, despeinada y sin maquillar, detrás de la reja de Burjassot como un mapache en el Bioparc intentando aparentar alguna clase de dignidad.

Y es que para algunos no debe haber segundas oportunidades.


Columna publicada a Levante-EMV, el 3 de desembre de 2014

dilluns, 9 febrer de 2015

Odiar




L'altre dia, per Twitter, un usuari català em va enviar un missatge privat recomanant-me una «cura d'odi als catalans», donant a entendre que perquè qüestione això que alguns diuen «el procés», me'n ric de les vambes amb estelada i considere infumable quasi tot el que escriu Vicent Partal sent odi pels catalans.

Òbric parèntesi. És de conya que algú m'acuse d'odiar els catalans, així en general, quan servidor ha repartit amor per tants llits (i carrers i hotels i replanells i discoteques i...) de Barcelona. Tanque parèntesi.

Siga com siga, açò torna a evidenciar que quan el discurs polític es tensa tant i es redueix a «ells» contra «nosaltres» la primera víctima sol ser el nivell d'eixe mateix discurs.

Esta situació no només ocorre amb una Catalunya que no sap ni on va ni, sobretot, on acabarà, sinó que gràcies al discurs de Pablemos s'ha estés al conjunt de la Confederació Ibèrica de Nacions, de forma que hem arribat a un punt en el qual sembla que exigir que Monedero explique per què va tributar a través d'una societat uns ingressos que havia d'haver declarat com a persona física, beneficiant-se així d'un tipus impositiu molt menor, fa que qualsevol esdevinga casta.

De la mateixa forma, sembla que qui gosa a retraure que el mateix que diu que un polític no pot cobrar més de tres vegades el salari mínim interprofessional haja facturat a països per un import que multiplica per 200 el salari mitjà d'aquell país està a favor del «sistema», de desnonar els pobres i de retirar la medicació als malalts d'hepatitis C.

O, també, que qui presenta una declaració complementària per provar a apanyar eixa primera declaració plena d'irregularitats no és susceptible de crítica sense que qui s'atrevisca a fer-ho siga considerat un enemic de la unitat popular d'esquerres.

Quan es planteja la política com una confrontació contínua passen estes coses: es ressent el nivell del discurs i s'acaba fent el ridícul.


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dimecres, 4 febrer de 2015

Episodio Piloto #21







Lobos tróspidos

Tengo que reconocerlo: me encanta ¿Quién quiere casarse con mi hijo? y lo peor es que no puedo hacer nada por evitarlo. De toda la basura que se emite en televisión (y mira que hay) este es mi programa favorito.

Por si queda alguien que no sabe en qué consiste, esta sería la versión oficial: hay unas madres preocupadas porque sus hijos siguen solteros y deciden ir a la televisión para buscarle una novia a su vástago entre la recua de candidatas que proporciona la productora después de un cásting memorable.

Abro paréntesis. Como, gracias a Zapatero, España es un país moderno, ya hace una par de ediciones que entre los candidatos el programa incluye una cuota homosexual, de forma que en este país la orientación sexual ya no es un obstáculo para hacer el ridículo en televisión. Cierro paréntesis.

Buscar una novia a un chico de 20 años, decía, es el pretexto oficial del programa, pero la verdad es que el fondo de ¿Quién casarse con mi hijo? es otro muy distinto y podríamos encontrarlo en el Lupus est homo homini de Plauto ya que todo gira en torno al ensañamiento implacable, cruel y despiadado con el congénere, porque aquí no hay dios que se salve del escarnio público y caníbal.

Todos los personajes (las madres, los solteros, los candidatos) pasan inexorablemente por la trituradora que primero los guionistas y después los encargados del montaje preparan con un gusto exquisito, de forma que al final de cada capítulo el resultado es el mismo: uno acaba con las manos manchadas de sangre tras tuitear los grandes momentos del programa y cuestionando las bondades del sufragio universal.

Dentro de cada uno de nosotros vive un Pol Pot.


Columna publicada el 21 de gener de 2015 a Levante-EMV

Cegats





Fa uns anys, estàvem els amics buscant una data per a fer un sopar quan va saltar la nóvia d'un: «Los próximos meses mi cari y yo lo tendremos complicado porque soy fallera mayor de mi pueblo y voy a tener la agenda llena de eventos».

Com resulta fàcil imaginar, no vaig poder callar: «Nena, eres fallera major d'un poble de merda, no la primera dama dels Estats Units. I, per cert, un concurs de paelles no és un evento».

En aquell moment els valencians vivíem a un país que semblava ric, en el qual els edificis mastodòntics blancs no queien a trossos, s'inauguraven regates internacionals, cada poble tenia el seu propi PAI urbanístic i els nostres polítics asseguraven que els circuits urbans, els campionats esportius o les visites de líders de sectes religioses ens havien posat al mapa.

Els valencians ens havien cregut que vivíem en un evento sense fi i inclús els aniversaris infantils o anar al metge a traure's un tapó de l'orella mereixien invitacions personalitzades i una llista de regals.

València, i el País Valencià per extensió, s'havien convertit en l'escenari de tot el que passava al món i aquells que gosàvem a posar en dubte la solidesa i rendibilitat social i econòmica d'un model productiu que ni era modèlic ni produïa res érem acusats d'antivalencians.

Ara, però, d'aquella il·lusió òptica només queden quatre decorats de cartó i un cabàs de causes judicials vinculades a cada «gran evento» d'aquells que feien de València el centre de la galàxia.

Servidor, que encara no ha perdut la fe en la humanitat, creu que els valencians som capaços d'aprendre la lliçó (encara que no siga ni a la primera ni a la segona) i que en les pròximes eleccions votarem en conseqüència i castigarem aquells que ens van cegar amb confeti i focs artificials mentre ens furtaven la cartera, però tot este optimisme s'ensorra quan un divendres qualsevol, a la porta d'un local en el qual estan fent una simple conferència, veus com un iaio que passeja de bracet de la dona pregunta «¿Qué estarán haciendo aquí, que hay tanto personal?» i la vella respon «Pues no sé, debe ser algún evento» ja no saps què pensar.


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dimarts, 3 febrer de 2015

Episodio Piloto #22



Pedro Hormigos

Esta semana el inframundo televisivo nos ha ofrecido una tragedia que pareciera escrita a cuatro manos por Esquilo y Sófocles: la expulsión de Olvido Hormigos en Gran Hermano VIP ha empapado la programación de Telecinco de cabo a rabo y los espectadores hemos asistido a la caída y resurrección de esta nueva mártir del siglo XXI con la curiosidad zoológica y el repelús con el que conviene asomarse a todo lo que emite esta cadena.

Abro paréntesis. En ese sentido, no parece exagerado afirmar que ha hecho más por la etología de los primates Gran Hermano que los documentales de gorilas del National Geographic. Cierro paréntesis.

En paralelo al acoso y derribo de la ecs!concejala socialista de Los Yébenes, dirigido y orquestado por una Belén Esteban sempiterna en pijama y más clínica que nunca, la política ibérica nos ha regalado otro caso de bulling despiadado e inmisericorde desgranado durante toda la semana en televisión: el de Susana Díaz con Pedro Sánchez.

Con Bono y Zapatero encarnando los papeles de Ylenia y Víctor Sandoval como cooperadores necesarios en el escrache a Pedro Sánchez, Susana Díaz se ha erigido en princesa del pueblo líder socialista y ha decidido que debe tomar las riendas de la casa del partido y hacer rodar cabezas adelantando las elecciones andaluzas: se carga a su socio de Gobierno, intenta evitar que Pablemos tenga tiempo para organizarse y se presenta ante el aparato del partido y la audiencia el electorado como la gran triunfadora de las nominaciones elecciones y la única capaz de disputar el triunfo a un Kiko Rivera Mariano Rajoy que no sale del jacuzzi de la Moncloa.

Un plan redondo que, de momento, sólo se sostiene en el papel, pero en el que Pedro Hormigos lleva todas las de perder y en el que Susana Esteban inicia una trayectoria que puede hacerle acabar en un especial de Hermano mayor. Tanta brutalidad sin duda lo merece.


Columna publicada a Levante-EMV el 28 de gener de 2015

dimecres, 28 gener de 2015

E2015: el discurs de Pablemos





Fa uns mesos Pablemos va demandar Esperanza Aguirre per haver-los acusat de connivència amb el terrorisme. El dia previst per a l'acte de conciliació tocà suspendre les actuacions judicials perquè Juan Carlos Monedero no es va presentar davant el jutge degudament acreditat.

A l'eixida dels jutjats, però, va declarar: «Es lo que suelen hacer los partidos de la casta, que en vez de ir al corazón de las cosas utilizan cualquier argucia legal no para impedir los procedimientos, sino para retrasarlos» donant a entendre que la falta de representació processal d'una de les parts era imputable, justament, a l'altra.

Açò ho dic perquè este cap de setmana Pablemos ha celebrat a València un gran acte preelectoral i he pogut llegir moltes crítiques perquè els capitostos del partit (Errejón i el mateix Pablemos) no feren cap al·lusió a la realitat política valenciana i que es van marcar discursos en clau estrictament estatal.

Sorprén que sorprenga, realment, que algú se n'adone ara que el discurs de Pablemos és (i serà) únicament només en clau estatal i que allò que es diu a València val per a Càdis o Saragossa, encara que crec que això no és necessàriament criticable.

L'abstracció de les proclames i les generalitzacions no són involuntàries en el discurs de Pablemos, perquè quan esperes arreplegar el vot d'un espectre tan ample de l'electorat no tens un altre remei que diluir la ideologia i provar a acontentar el màxim nombre de votants.

Òbric parèntesi. Esta necessitat resulta encara més imperiosa quan no tens res palpable per a oferir a l'electorat perquè ni has governat ni has fet oposició a cap lloc. Tanque parèntesi.

Per això, no entenc les crítiques a les quals feia referència més amunt i pel que a mi respecta, m'és igual si Pablemos utilitza o no el valencià en la retolació dels actes, si els seus líders parlen de País Valencià o de Comunidad Valenciana, si tenen alguna idea de la realitat social del nostre país o si sona Al vent o un fado en acabar els seus actes públics, perquè personalment m'acontentaré si d'ací a eleccions aconsegueixen elevar el seu discurs i deixar de provocar vergonya aliena.


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dilluns, 26 gener de 2015

Episodio Piloto #12



Paradoja divina

En televisión, como en la vida real, a veces asistimos a paradojas que nos reconcilian con el mundo: en la vida real el ortodoxo Juan Cotino ha sido imputado en el caso Gürtel por la visita del papa y en la tele el valenciano Carlos Medina fue expulsado de Top Chef en una prueba en la que perpetró, precisamente, una paella infame.

Carlos se había convertido en el concursante/personaje estrella de esta edición del reality de fogones placas de inducción, de la misma forma que las valencianas Begoña Rodrigo y Bárbara Amorós lo hicieron el año pasado con su mala hostia y lloros respectivos, demostrando que glorias a España no sé si nos quedan por ofrecer, pero de concursantes para realities vamos sobrados.

El paso de Carlos por el programa ha sido como cuando ves un animal atropellado en la carretera: sabes que es desagradable, pero siempre te quedas mirando. Sus opiniones sobre otros concursantes, sus platos de mierda, su trabajo en Singapur (que más de uno considerará imaginario) y hasta su madre han sostenido y animado el concurso.

Esta semana Carlos llegó a la prueba de eliminación con el reto de cocinar un plato valenciano y la cosa se convirtió en un via crucis. “He visto pollo en la despensa, así que voy a hacer una paella”. Se le quema el pollo. “En la paella el pollo tiene que estar quemado”. Le añade caldo de ave al arroz. “Huele a paella”. Tritura el arroz y lo presenta como una crema. “Hay que innovar”. Mete tres kilos de azafrán. “En Singapur el azafrán se esnifa”. La paella es una mierda. “Me habíais dicho que cocinara una paella”. No, la paella fue elección tuya. “Es que de la gastronomía valenciana sólo conozco la paella y la horchata con fartons”.

Vete a tu casa y no vuelvas.


Article publicat a Levante-EMV el 19 de novembre de 2014

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