dimecres, 12 de novembre de 2014

Tres i no res (III)



¿Y cómo era?
Era alto, guapo y fuerte. Tenía un cuerpo de carne tan prieta y torneada que ya se le insinuaba todo debajo de la ropa.
—¿Cómo?
Llevaba unos vaqueros tan ajustados que juraría que se le marcaban hasta los...
Te pasas, tío.

(...)

Imagina't el panorama: els tres drets al mig del saló sense dir dir ni pruna, mirant-nos les cares i jo, entre les mamades del policia i el paquet que marcava el nouvingut, més calent que una moto.
I què vas fer? No estaves nerviós?
No, nerviós no; estava calent.
Això ja m'ha quedat clar.

(...)

Allí alguien tenía que tomar la iniciativa, así que dije: “Ah, claro, que el anfitrión soy yo... La cama es al fondo a la izquierda” y nos fuimos en tirereta para allá.
¿Estás de coña?
Te juro que fue así.
¿Ni os presentasteis?
Ni nos presentamos.

(...)

Al dormitori tot va passar molt ràpidament i tinc algunes llacunes. Recorde que mentre em girava per a penjar la jaqueta a la perxa, el policia ja havia despullat el xic de vint-i-quatre i s'agenollava davant d'ell.
Havies begut?
No. Bé, només una cervesa.

(...)

¿Entonces estaba bueno el jovencito?
Mucho. Cuando el policía le quitó la ropa aquello era mucho mejor de lo que imaginaba.
Vaya...
Es que los veinteañeros de ahora están todos buenos y ten en cuenta que yo ya soy una persona mayor y que estas cosas me impresionan.
Pero si estás estupendo.
Ya lo sé, y por eso les dije que tenía 28 años.



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