dimarts, 16 de desembre de 2014

Episodio Piloto #07




En el mapa

De un tiempo a esta parte es inevitable sentir cierta vergüenza ajena propia cada vez que Valencia sale en la tele. Esta sensación, sin embargo, es relativamente reciente porque no hace tanto de aquella bufonada de Rita Barberá de “Por fin hemos puesto a Valencia en el mapa”.

Valencia, y el País Valenciano por extensión, se han convertido en una caricatura de lo que debería ser y para algunas cadenas, sobre todo para La Sexta, somos un chiste continuo. Esta semana, sin ir más lejos, Wyoming venía a decir que los valencianos no sabemos votar y el domingo Ana Pastor introducía entre risitas de marisabidilla a los periodistas Rodrigo Terrasa y Sergi Pitarch, que ilustraban a una reportera acerca de los sobrecostes de la mitad de la obra pública que se ha construido en el Cap i casal desde la entrada en la ciudad de Jaume I.

No sé si el grado de corrupción y de despilfarro en nuestro país es igual o mayor que el de otros sitios, pero los hechos son incontestables: aquí hemos pagado 15 millones de euros por unas maquetas, inaugurado aeropuertos peatonales y edificios millonarios que se caen a trozos, se han cargado a la administración los servicios de traductoras rumanas y hasta en la visita de un papa de Roma se ha robado dinero público.

La conclusión es obvia: sí, en Valencia hay mucha corrupción y los valencianos no sabemos votar, ya que en 2011 el PP revalidó la mayoría absoluta a pesar de llevar las listas electorales repletas de imputados. Y eso conviene recordarlo.

Podemos quejarnos de la imagen que la televisión da de los valencianos por culpa de quien nos ha malgobernado o podemos, sencillamente, empezar a cambiarlo por lo más fácil: enviándolos a la puta calle.



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