dilluns, 12 de gener de 2015

Episodio Piloto #18


Fargo, per Paula Bonet


Transparent y Fargo

Hace demasiado tiempo que el cine sobrevive gracias a secuelas, precuelas, trilogías innecesarias y, sobre todo, películas de superhéroes. Con un panorama tan desolador y poco atractivo para seres plurineuronales no sorprende que cada vez sea más difícil encontrar, cuando se acercan estas fechas, los clásicos listados con las mejores películas del año.

Justo lo contrario ocurre con las series de televisión: no hay bloguero, tuitero o cantamañanas que no haya hecho su top ten de 2014 con las series que uno tiene que ver sí o sí. El mundo de las series continúa viviendo su época dorada y los actores, los directores, los productores, los guionistas y, en definitiva, el talento han abandonado Hollywood para buscar cobijo en las grandes cadenas americanas de pago.

Abro paréntesis. No estoy descubriendo la pólvora: fue Boyero el que dijo que The Wire, con sus 65 horas de duración, era el mejor cine que había visto en los últimos años. Y a Boyero le pagaban por escribir de cine. Cierro paréntesis.

2014 ha sido un gran año para las series. Como lo fueron 2013 y 2012. Y hasta 2011 o 2010. Este año las grandes como Juego de Tronos han estado a la altura, Mad Men nos ha regalado la primera parte de su última temporada (!), hemos descubierto Looking y Transparent, Homeland, House of Cards y The Walking Dead se marcaron excelentes temporadas, y hemos asistido al estreno de True Detective y Fargo. Ah, y también se despidieron The Killing y The Newsroom.

El nuevo gran cine se ve en pantalla pequeña y aunque el que aquí escribe sea incapaz de hacer un listado con las diez series imprescindibles de 2014, creo que puedo permitirme recomendar las dos que más me gustaron: las tenéis en el título de esta columna.


Columna publicada a Levante-EMV, el 31 de desembre de 2014
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