dilluns, 16 de març de 2015

Episodio Piloto #28



Lo llaman matrimonio y sí lo es

No hace mucho tiempo en España tuvimos que ver como la caverna política, eclesiástica y mediática salía a la calle domingo sí y domingo también para protestar porque alguien decidió que los derechos civiles que genera el matrimonio deberían extenderse a todas las uniones análogas, independientemente del lugar y de la posición que ocuparan en la cama.

Esta gente clamaba contra la igualdad de derechos de una forma tan natural que aún hoy da miedo y algunos llegaron al extremo de recurrir al Tribunal Constitucional porque consideraban que hacer la declaración de la Renta de forma conjunta, por ejemplo, era un derecho que sólo correspondía a unos ciudadanos y no a todos.

Abro paréntesis. Recuerdo que una amiga, muy afectada por estas tesis reaccionarias, llegó a decirme “Es que mi matrimonio ahora vale menos”. Cierro paréntesis.

Reabro paréntesis. Sí, yo también tengo amigos idiotas. Recierro paréntesis.

Me gustaría saber qué opina toda esta morralla que protestaba por la extensión de derechos ciudadanos a personas que hasta entonces no los tenían ante Casados a primera vista, el último estreno de Antena 3, porque el programa ofrece lo que promete: gente desesperada por casarse accede a hacerlo con un desconocido a cambio de un viaje, de salir en la tele y de quedar en evidencia ante toda España. Los recién casados tienen un mes para ver si el apaño funciona, si es así pueden seguir casados; si no, se divorcian y ya está.

Podríamos preguntarnos si el programa supone la banalización extrema de la institución matrimonial, pero vamos a ser serios: a nadie le importa este show y la verdad es que casarse por dinero y por salir en televisión es tan buen motivo para hacerlo como cualquier otro.

Columna publicada en Levante-EMV, l'11 de març de 2015


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