dijous, 17 d’octubre del 2013

Confeti cerebral



 
— He llogat un pis a uns estudiants i necessite que em faces el contracte. Vull que poses que no podran fumar i que només podran beure alcohol de forma moderada.
— Per curiositat, què entens per “beure de forma moderada”?
— Només vi i cervesa.
— Bé, la qüestió és que no puc fer això, perquè seria com incloure una clàusula que els prohibira portar xiques al pis.
— Això m'és igual. Per mi com si volen portar xics... però que no fumen.

* * *

— Ahora mismo estoy en un punto en el que el resultado del juicio me da igual. Lo único que te pido es que le hagas la vida imposible a mi ex.
— Lo siento, pero no estudié Derecho para hacerle la vida imposible a la gente. Para eso contratas a un rumano y que le rompa las piernas.

* * *

— ¿Te insultó?
— Ufff... En un momento me puso de puta p'arriba.
— ¿Puedes concretar?

Intervé la jutgessa:

— Creo que ha quedado claro, letrado.
— Sí, señoría.

* * *

— ¿Te han dicho algo del acordeón?
— ¿Qué acordeón?
— Yo tenía un acordeón, pero lo vendí porque nos hacía falta el dinero. Ahora me gustaría recuperarlo.
— ¿Y qué tiene que ver eso con el divorcio?
— Pues no sé, pero tú le dices a su abogada que quiero que me compre uno.
— Vale. Yo se lo digo.

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